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La Royal Institution de Gran Bretaña
Acerca del artículo
Autor: Alejandro Manrique
Año: 2006
Publicado en: NULL
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Desde que la Royal Institution fuera establecida hace más de 200 años, ha tenido el privilegio de tener catorce Premios Nóbel y ser testigo del descubrimiento de diez elementos químicos.
Famosos hombres de ciencia como Humphry Davy, Michael Faraday, James Dewar, William y Lawrence Bragg, llevaron a cabo sus trabajos innovadores y pioneros en sus laboratorios.
Algunos de los más influyentes y determinantes hallazgos científicos tales como el potasio y el sodio, el generador eléctrico y la inducción electro-magnética, la licuefacción del hidrógeno y la estructura de los cristales, fueron descubiertos en este lugar.
La labor que desarrolla esta organización es única, dado que ha contribuido a la comunicación de los acontecimientos científicos hacia el público a través de eventos que logran vencer las barreras entre la ciencia y la sociedad.
De hecho, actúa como un foro ideal para informar a la gente sobre cómo la ciencia nos afecta en la vida diaria y se precia de su reputación para involucrar al público en el debate científico.
Un poco de historia
En el año 1798, llegó a Londres un hombre de estado, oportunista, rudo y arrogante. Espía y calculador, pero también filántropo y brillante reformador social, era un ingenioso inventor y gran innovador científico.
Su nombre era Benjamín Thompson, mejor conocido como Conde Von Rumford del Sacro Imperio Romano, quien sería el fundador de la Royal Institution y a la que le imprimiría su determinado carácter.
Nacido en Estados Unidos, como oficial de guerra en Europa, mediante ardides y especulaciones, logró introducirse en los ámbitos de poder de Alemania y allí fue donde desarrolló sus mayores inventos.
Fascinado por el tema del calor y la cocción, muchos lo consideran el padre de la ciencia culinaria doméstica, siendo por ejemplo el primero en introducir el uso del polvo de hornear y el responsable de los primeros hornos y chimeneas eficientes.
Rumford tenía muchos amigos influyentes en Londres, entre ellos el poderoso presidente de la Royal Society, Sir Joseph Banks, quienes estaban involucrados desde 1796 en la formación de una sociedad para mejorar las condiciones de vida de las clases bajas.
En un encuentro en la residencia de Joseph Banks en el Soho de Londres, en Marzo de 1799, Rumford gestó los planes para fundar una nueva organización en la que delineó como intenciones principales:
- divulgar el conocimiento de nuevos inventos y útiles aplicaciones mecánicas.
- enseñar la aplicación de los descubrimientos científicos para la mejora de las artes y la producción y el incremento de la comodidad en el hogar.
Nótese que no había mención de “ciencia pura” en los enunciados y visión de Rumford, ya que en la nueva entidad la ciencia estaba concebida como algo de utilidad y para los “propósitos comunes de la vida”.
El primer objetivo iba a ser logrado con la instalación de una exhibición permanente que consistía en lo que actualmente se considera una combinación de un Museo de Ciencia y una Feria Mundial en miniatura. El segundo se alcanzaría con las conferencias de ciencia aplicada, apoyadas por un laboratorio de química y otros experimentos asociados.
La Royal Institution tuvo aceptación y apoyo, y así el público accedió al conocimiento científico y técnico en un período de rápida industrialización como el que Gran Bretaña experimentaba en ese entonces.
Bajo el lema de “la difusión de la ciencia al público general”, nacía así el primer establecimiento de investigación independiente del orbe, que con el tiempo se convertiría en cuna de excitantes descubrimientos que forjaron el mundo moderno.
Conferencias demostrativas
Paradójicamente, la investigación pura que Rumford había excluido de sus principios, fue uno de los elementos claves en la continuidad de la flamante Institución. El otro factor fue la personalidad y el genio de Humphry Davy.
Uno de los fundadores de la electroquímica, Davy hizo gala de una elocuencia sin igual, permitiéndole ofrecer magistrales disertaciones que se convirtieron en importantes encuentros sociales y elevaron el prestigio de la ciencia y la Institución.
Davy combinó la elegancia de la expresión con espectaculares descubrimientos científicos. Por ejemplo, usando celdas voltaicas y su clara intuición, descubrió el sodio, potasio, calcio, bario, estroncio y magnesio. Más tarde, aisló el boro y echó luz sobre la naturaleza del yodo, inventó el arco de carbono y la técnica de la protección catódica, al igual que la lámpara de protección para los mineros.
En cierta forma, Davy salvó a la Royal Institution no sólo por sus importantes aportes y populares conferencias científicas, sino también –como él lo manifestó- por su mayor descubrimiento allí: Michael Faraday.
Invitado por Davy a escuchar su exposición de 1812, Faraday se convirtió en asistente del laboratorio y luego llegaría a ser uno de los mayores experimentadores de todos los tiempos.
Considerado junto a James Clerk Maxwell de ser el responsable del cambio en la base teórica de la física desde los tiempos de Newton, fue tal su prodigio y habilidades que los químicos modernos y científicos en otras disciplinas consideran a Faraday como uno de los fundadores de sus respectivos campos ya que algunas ciencias y tecnologías deben su existencia a su eficaz y fecundo trabajo.
Faraday nos legó una gran cantidad de invenciones, el principio de inducción que lleva su nombre y cuya aplicación culminaría con el motor eléctrico y transformador eléctrico, así como el descubrimiento del benceno y la iniciación de la teoría de campo electromagnético. Las consecuencias prácticas de sus trabajos, han influenciado profundamente en la naturaleza de la vida actual.
En el año 1826, Faraday inició dos proyectos educativos de gran éxito en la comprensión pública de la ciencia: los “Friday Evening Discourses” (Discursos de la tarde del Viernes) y las “Christmas Lectures” (Conferencias de Navidad) para los niños, que han formado parte de un importante trabajo en la vida de la Royal Institution desde hace 180 años.
Las Christmas Lectures son televisadas desde 1966 por la BBC y una de las características fundamentales de estos eventos son las demostraciones experimentales que incluyen y que despiertan la curiosidad y el pensamiento crítico, ejerciendo los científicos el rol de comunicadores para inspirar a la audiencia en su apreciación de la ciencia.
Siguiendo esas iniciativas de Faraday en pos de la educación de los jóvenes, Sir Lawrence Bragg en 1954 introdujo las “School Lectures” (Conferencias para las Escuelas), en las que cerca de 40.000 alumnos de escuelas primarias y secundarias asisten a conferencias demostrativas, mientras que los días Sábados por la mañana se dictan las “Mathematics Masterclasses” (Clases Maestras de Matemáticas) a partir del año 1979.
Los sucesores de Faraday, Lord Rayleight (descubridor del argón) y Sir James Dewar (el creador del termo), así como Maxwell, J. J. Thomson y T. H. Huxley –quienes tuvieron activa participación y fueron todos profesores en la Royal Institution-, llevaron a cabo algunas de las más grandes contribuciones a la ciencia del siglo XIX.
La actividad de investigación ha continuado desde los días de Davy. Desde la primera mitad del siglo XX, el “Davy Faraday Research Laboratory” (Laboratorio de Investigación Davy Faraday), que fuera fundado en 1896 por Ludwig Mond, ha sido un centro de excelencia en cristalografía de rayos X y procesos de fotografía computacional.
El mismo, con más de 60 individuos entre estudiantes de doctorado e investigadores, dispone de un amplio y dinámico programa de investigación en el campo de la síntesis, caracterización y optimización de complejos materiales.
La directora actual, Susan Greenfield, que ostenta el título de Baronesa en reconocimiento por sus contribuciones para la valoración de la ciencia por parte del público, en 1994 se convirtió en la primer mujer que dictó una Conferencia de Navidad.
Profesora de Farmacología en la Universidad de Oxford, su trabajo de investigación se concentra en las funciones y desórdenes del cerebro, tales como las enfermedades de Parkinson y Alzheimer, y la comprensión de la base física de la conciencia.
Ciencia y medios
A través del “Science Media Centre”, próximo a las instalaciones centrales, la Royal Institution suministra información clara y precisa de los temas científicos a los medios de prensa, al mismo tiempo que estimula una mayor proximidad entre los científicos y los periodistas.
Bajo el lema de “la difusión de la ciencia al público general” y con más de 200 años de existencia, la Royal Institution fomenta la investigación y comunicación para que la pasión y el entusiasmo por la ciencia se expandan en todos los niveles posibles.
Referencias:
- Correspondencia privada con la Dra. Susan Greenfield.
- Record of the year 1997 – The Royal Institution of Great Britain
- “Sir Benjamin Thompson, Count Rumford and The Royal Institution” by Sir John Meurig Thomas – (1999) The Royal Society
- The Royal Institution Newsletter (January 1999)
- Sitio web en Internet: www.ri.ac.uk




